La soledad y yo somos compañeras,
una misma piel y los mismos sentidos
cómplices silenciosas en un mismo cuerpo.
Es roce vagabundo y zalamero de Eolo
donde el viento son las pestañas que se mecen
apostando a ver quien muere primero
La soledad me se mueve en mis brazos
me estrangula las muñecas
cual cuerda floja que aniquila va cortando todas las pieles
vulnerando bocas y labios maltratados
hinchados y ateridos.
Vivo ratos sin equilibrio
Soledad, acábame en expiación, ¡hazlo ya!
lo deseo de la forma más animal que conozcas.
Soledad,
por ti no llego,
por ti me ahogo en el desierto,
por ti son los espasmos
por ti y para ti hoy mueren las notas de un violín...
¿Qué es la soledad?
Me preguntas con la inocencia de tus años
Y pienso,
me atormento buscando las palabras más sabias para explicarte.
Niña mía, no se si me entiendas, pero
soledad es...
Es cuando miro la luna desde mi ventana
y ésta altiva me insulta con recuerdos,
con gritos que se transforman
uno a uno en notas de una aguda nostalgia...
Soledad y yo somos una misma,
compañeras de piel y sentidos
cómplices en un mismo cuerpo
que a veces cantan y a veces lanzan alaridos
una misma piel y los mismos sentidos
cómplices silenciosas en un mismo cuerpo.
Es roce vagabundo y zalamero de Eolo
donde el viento son las pestañas que se mecen
apostando a ver quien muere primero
La soledad me se mueve en mis brazos
me estrangula las muñecas
cual cuerda floja que aniquila va cortando todas las pieles
vulnerando bocas y labios maltratados
hinchados y ateridos.
Vivo ratos sin equilibrio
Soledad, acábame en expiación, ¡hazlo ya!
lo deseo de la forma más animal que conozcas.
Soledad,
por ti no llego,
por ti me ahogo en el desierto,
por ti son los espasmos
por ti y para ti hoy mueren las notas de un violín...
¿Qué es la soledad?
Me preguntas con la inocencia de tus años
Y pienso,
me atormento buscando las palabras más sabias para explicarte.
Niña mía, no se si me entiendas, pero
soledad es...
Es cuando miro la luna desde mi ventana
y ésta altiva me insulta con recuerdos,
con gritos que se transforman
uno a uno en notas de una aguda nostalgia...
Soledad y yo somos una misma,
compañeras de piel y sentidos
cómplices en un mismo cuerpo
que a veces cantan y a veces lanzan alaridos
